Una visita
- María Osorio Gómez
- 5 jun
- 1 min de lectura

Estoy sentada en aquel lugar que fue tan nuestro... un dolor me atraviesa el pecho. Tu recuerdo camina por cada una de estas mesas y queman mis ojos, la boca se me seca y el aire me falta. Vine a leer, pero solo me siento a mirar el mundo pasar, para terminar preguntándome... Cuándo se irá este dolor, esta rabia. Cuándo volveré a sentirme dueña de mis propios pensamientos. De pronto, deje de pensar en mí y volví a ti ¿Cómo te sientes? ¿Eres feliz? Acaso esa vida que elegiste, lejos de mí, es suficiente para ti, sigues sonriendo de manera completa y amplia.
Las manos me tiemblan, las lágrimas no paran, me cuestiono el motivo de esta visita.
A qué vine.
Por qué estoy sentada aquí.
Por qué me duele tanto.
Acaso qué espero.
He recibido silencio y cuando las palabras llegaron fueron como espadas que laceraron lo que quedaba de mi corazón.
El olvido y la ausencia son el precio de la felicidad que viví a tu lado.
Demasiada cara, como para volver a pagarla.



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